martes, 6 de julio de 2010

La Deglución Atípica


Entre los dos y tres años el bebé abandonará el patrón de succión para adaptarse a la masticación y deglución de todo tipo de alimentos, pero si persiste este mecanismo más allá de los cuatro años, se considera que presenta deglución atípica o “infantil”, aunque, en realidad, no se trata de un estancamiento en un estadio evolutivo infantil previo sino de una forma de deglutir anómala que puede ser consecuencia y causa de alteraciones anatómicas. Si no se corrige la podemos encontrar en adultos.

Se ha determinado un perfil facial característico de la persona con deglución atípica: labios hipotónicos, lengua descansando entre los dientes, tendencia a la respiración bucal, maxilar superior o inferior avanzado o retrasado.

No realiza una deglución limpia porque mastica con los dientes y no con los molares posteriores: quedan sobras de alimento en el vestíbulo y la cavidad bucal, saca alimentos fuera de la boca, y realiza movimientos excesivos como elevar la cabeza, contraer los labios excesivamente o hacer muecas o ruidos al tragar.

Hay dos tipos de deglución atípica: la deglución con interposición lingual y la deglución con interposición labial. En el primer caso, la lengua se interpone entre los incisivos en la parte frontal o lateral (“interposición lingual”) o presiona contra su cara posterior durante la fase de deglución, mientras que en el segundo caso es el labio inferior el que se interpone entre los incisivos. Se trata de mecanismos compensatorios provocados por la actividad incorrecta de la lengua, a fin de lograr un correcto sellado oral e impedir el escape de los alimentos en el caso de que falte el contacto interincisivo.


TRASTORNOS ASOCIADOS A LA DEGLUCIÓN ATÍPICA:

La deglución forma parte del sistema estomatognático. Este sistema es una unidad orgánico-funcional compuesta por todas las estructuras de la cavidad bucal: labios, lengua, dientes, encía, paladar, mucosa oral, piso de la boca, glándulas salivales, amígdalas y orofaringe. Sus funciones son la succión, deglución, masticación, articulación del habla, respiración y mímica facial.

Aunque en ocasiones la deglución atípica se presenta de forma aislada, es frecuente que forme parte de cuadros más amplios en los que estén implicadas otras funciones orales. Las más comunes son: respiración bucal; problemas ortodónticos y estéticos; problemas de masticación; dificultades de articulación de algunos fonemas. Estas alteraciones pueden repercutir en el rendimiento escolar o el equilibrio emocional.

Respiración bucal: Se ha observado una clara relación entre respiración bucal y deglución atípica. La respiración adecuada es la respiración nasal, ya que la compensación entre la columna de aire inspirado por vía nasal, la presión de los labios y mejillas y la posición de la lengua contra el paladar consigue un equilibrio funcional que permite un crecimiento óseo armónico de los maxilares y el paladar. En la respiración bucal, al contrario, se mantiene la boca entreabierta y la lengua, en posición baja y adelantada, no cumple su función de compensación. El paladar se contrae por las presiones no contrarrestadas (paladar ojival). Si la lengua se interpone entre los incisivos ocasiona la mordida abierta anterior y la deglución atípica. En este caso, cuando la deglución atípica forma parte del síndrome de respiración bucal las consecuencias son muy importantes.

Problemas ortodónticos: Una de las anomalías más frecuentes en la deglución atípica son las alteraciones dento-faciales producidas por la acción de la lengua, ya que el rasgo más característico de la deglución atípica es la interposición lingual, es decir, interponer la lengua entre las arcadas dentales en el acto de deglutir, que da como resultado la protusión de ambos incisivos y mordida abierta, espacio que luego ocupa la lengua. “A mayor severidad de la deglución atípica, mayor será la severidad de la mordida abierta anterior y viceversa”. La falta de cierre oclusa también es compensada por la contracción de los músculos labiales. “La interposición lingual produce un adelantamiento de los dientes incisivos superiores, mientras que la interposición labial produce una retracción de los inferiores. Ambas anomalías conducen a una oclusión dental incorrecta, y a mordida abierta”. En dirección inversa, los defectos oclusales también pueden ser la causa de las atipias de la deglución, como en casos con un componente esqueletal. Para Strauss, el empuje lingual es “una mordida abierta donde la lengua se posiciona en los dientes anteriores para tragar. No se sabe a ciencia cierta si es un hábito o una posición adaptativa”.

Alteraciones en la masticación: La masticación correcta debe ser realizada con los molares posteriores, y “es necesario que las arcadas dentales se dispongan de forma que los dientes de la arcada superior contacten con los dientes de la arcada inferior. En caso de que haya alteración no será posible realizar el patrón masticatorio correcto”. En casos de deglución atípica “las alteraciones de masticación más frecuentes son la masticación unilateral, la masticación ruidosa, masticación con labios entreabiertos, masticación con movimientos verticales de mandíbula”, y masticación anteriorizada.

Problemas estéticos: Los defectos ortodónticos tienen a su vez repercusiones estéticas.

Dificultades de articulación: Las funciones del sistema estomatognático son consideradas prelingüísticas porque preparan las estructuras implicadas en el lenguaje articulado. La deglución atípica no significa que necesariamente tengan que aparecer problemas del habla, pero la articulación y la acústica del sonido dependerá de la posición y el mecanismo utilizado para producirlo, sobre todo respecto a la posición de los dientes y la agilidad lingual.

Por un lado, la interposición lingual produce un adelantamiento de los dientes incisivos superiores, mientras que la interposición labial produce una retracción de los inferiores. Ambas anomalías conducen a una oclusión dental incorrecta y a mordida abierta, lo que provoca dificultades en la articulación de algunos fonemas alveolares y palatales, siendo los más alterados los fonemas [s], [z], [n] y [l], así como los dentales [t] y [d]. Destacan principalmente el sigmatismo (dificultad con [s]) que puede ser frontal o lateral, así como la imprecisión articulatoria.

Las dificultades para articular fonemas se traducen en problemas para pronunciar las palabras, “algo más acentuado en niños en edad escolar”, lo cual se traduce a su vez en problemas de aprendizaje.

Voz: La deglución atípica también puede provocar alteraciones en la voz, debido a que la cavidad bucal es un resonador que puede variar en tamaño e impedancia según sea la posición de sus elementos y la abertura o cierre de la cavidad.


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